“Érase una vez un grupo de jóvenes en Canterbury”
Queridos lectores, porque “con diabetes Si se puede”, el pasado mes de agosto un grupo de jóvenes de esta asociación viajó a Canterbury, dispuesto a disfrutar de sus vacaciones. Sin padres y acompañados de sus monitores, pusieron a prueba no sólo su inglés, sino todo lo aprendido hasta ahora sobre su diabetes.
El 31 de agosto volvían felices y reforzados en sus conocimientos, como os cuentan en los siguientes testimonios.
Nuestro agradecimiento a María José y Silvia, enfermera y monitora de tantas actividades, y felices responsables de llevarlas siempre a buen puerto.
La confianza demostrada por las familias es el principal aval para que en Asociación Diabetes Madrid sigamos organizando actividades como estas muchos años más.
Elena dC.
“Si mal no recuerdo me enteré de esta actividad gracias a que mi madre me lo dijo. Después del viaje, de lo más atractivo para mí fue el hecho de irme solo (sin padres) y poder aprender a ser más autónomo con mi diabetes. Y también lo fue el hecho de irme a Inglaterra, ya que era un país al que quería ir desde hace tiempo.
La mayor dificultad que he tenido a lo largo del viaje ha sido ponerme la cánula solo, porque he aprendido a hacerlo este año y semanas antes de irme el tubo de muchas cánulas se me estaban doblando, y eso hizo que estuviese más inseguro. Pero gracias a la ayuda de la sanitaria he podido ponérmelas y he aprendido a hacerlo mejor.
Respecto al grupo de jóvenes, yo sin ninguna duda les animaría a apuntarse a otros viajes como este si tienen la oportunidad, porque ha sido un viaje en el que he sido mucho más autónomo con la diabetes, he aprendido inglés, he hecho muchos amigos y he visitado lugares preciosos de Inglaterra.
En definitiva, ha sido una experiencia increíble e inolvidable
Adrián C.
“Llega el curso 2º de la ESO y con él la posibilidad de que mi hijo Adrián pueda viajar a Inglaterra de intercambio con su Instituto. La propuesta de viaje es la típica de los institutos: una semana en casa de una familia anfitriona la cual es imposible conocer hasta al menos 2 semanas antes. El día que Adrián llegó emocionado con su papel para la inscripción el corazón se me hizo pequeñito y el estómago se me paralizó. Miedo, incertidumbre, ansiedad, tristeza… todo en uno. ¿Realmente mi chico con Dt1 está preparado para esa experiencia? ¡Sí aún no es capaz de cambiarse la cánula de la bomba sin que se le acode! ¡Si por las noches no oye las alarmas y a veces ni se entera cuando le remontamos de una hipoglucemia! ¿Cómo se va a manejar solo en otro idioma?
Pero el destino nos tenía un “As” guardado…. ¡ADM vuelve a lanzar la convocatoria para el viaje internacional a Canterbury, Inglaterra! Claro, de primeras no era el viaje que Adri quería, él quería ir con sus compañeros del instituto… pero entendió que era una muy buena manera de empezar a soltarse.
Con el objetivo ya marcado comenzamos a prepararnos, teníamos todo el verano para practicar y practicar. Y así fue. Entre errores y aciertos, cabreos y alegrías Adri mejoró su técnica de inserción de la cánula, perfeccionó el cambio de reservorios, se acostumbró a ponerse alarmas para recordar los cambios de equipo, aprendió a ponerse en sensor solo, a contar bien raciones, etc. Y mientras, nosotros fuimos dando un paso atrás, dejando espacio para el error y el aprendizaje sabiendo que teníamos que estar allí como apoyo, dándole seguridad y acompañando cuando la cosa no iba como esperábamos. Pero todo esto pudimos hacerlo sin ansiedad, desde la tranquilidad porque sabíamos que allí, sí algo no iba bien, Adri estaría acompañado de otros chicos con Dt1 y del equipo de ADM.
Llega el día del viaje, día de muchos nervios, preparativos, “check list”, recordatorios y día de dar el último mensaje: ¡confiamos en ti, disfruta a tope, todo va a ir muyyyy bien!
Y efectivamente así ha sido, todo fue muy bien. Tan bien que supe poco de él y cuando lo hacía simplemente escuchaba un “mamá estoy genial”. Hicieron nuevos amigos, reconectaron con algunos antiguos, conocieron sitios hermosos, comieron cosas ricas, disfrutaron y aprendieron. En resumen, como lo describió Adrián al llegar a Madrid: “Ha sido un viaje brutal”.
¿Y mi resumen cuál es? Ese jueves de agosto dejé en el aeropuerto a un chico de casi 13 años lleno de nervios y algunas inseguridades en relación a la diabetes y una semana después recogí a un chico mucho más seguro de sí mismo, empoderado, extremadamente feliz y con ganas de comerse el mundo. ¡Objetivo conseguido!
Zonia C. Madre.
“Hola! Todo empezó para mí en el momento en que me enteré de que la asociación estaba planeando hacer este viaje. ¡Fue verlo y pensar “quiero ir!”. La verdad es que no me lo pensé dos veces.
Personalmente siempre me he sentido muy ligada a Inglaterra y ante la oportunidad de volver allí, de conocer una ciudad en la que nunca había estado y hacerlo encima de la mano de los chavales, me pareció una aventura de esas que merecen la pena.
Diría que sin duda las actividades que más han gustado han sido las excursiones, tanto las veces que bajamos a Canterbury como sobre todo el día que fuimos a Londres. De ese día, una de las cosas más bonitas fue el viaje guiado en barco por el Támesis. Fuimos prácticamente desde las afueras, donde se ubicaba el Meridiano de Greenwich hasta literalmente el corazón de Londres, donde custodiados por la grandiosidad de The Houses of Parliament y el Big Ben, bajamos del barco e iniciamos el tour por la ciudad.
Eso en cuando a actividades específicas, después, de manera más general ha sido muy bonito ver a los chavales disfrutar mientras se relacionaban con otro grupo de estudiantes japoneses que había al mismo tiempo que nosotros en el College. Ya fuese al compartir actividades deportivas, fiestas y karaoke o charlas distendidas en el césped de la escuela, fue un tiempo compartido muy bonito y que además les sirvió para seguir practicando inglés.
Los chavales han aprendido a gestionar su propia diabetes y en el proceso, han adquirido una autonomía que luego les viene muy bien para hacerla extensible al resto de su vida diaria. También, al convivir con otros compañeros y amigos que tienen diabetes igual que ellos, han aprendido que si bien el objetivo es vivir con esta enfermedad de la mejor manera posible, hay múltiples formas de cuidarse, diferentes tipos de tratamientos (bomba, plumas de insulina, y dentro de estos diversos tipos de rápidas, de lentas, etc) y que las necesidades y lo que funciona para unos, no tiene por qué funcionar para otros
En mi opinión este viaje, por la manera en que está organizado, es perfecto para todo aquel que busque salir un poco de su zona de confort a la vez que entra en contacto con otras culturas y costumbres.
Pero sobre todo lo recomendaría para todos los chavales con diabetes que les pique el gusanillo, porque a la vez que te lo pasas bien, aprendes. Aprendes sobre ti y sobre tu diabetes, y descubres que no tiene por qué limitarte al hacer cosas. Yo también tengo diabetes, y si hay algo que adoro de viajar es la sensación de que todo es posible. Es simplemente cuestión de quizá ser un poco más ordenado y tener más cuidado con ciertos detalles, pero es posible.
¿A qué esperas para venirte al próximo viaje? Te esperamos.”
Silvia M. Monitora.