La vitamina D tiene un papel fundamental en el metabolismo mineral óseo, siendo su función principal el mantenimiento de la homeostasis del calcio y del fósforo, garantizando niveles idóneos de estos minerales para una adecuada mineralización ósea previniendo la aparición del raquitismo en niños y la osteomalacia en los adultos, pero tiene también otras múltiples funciones extraóseas previniendo enfermedades cardiovasculares, tumorales, inmunológicas, neurológicas, infecciosas y endocrinas reduciendo la mortalidad total en adultos mayores.
Los efectos biológicos de la vitamina D se realizan por su unión a los receptores de la vitamina D que se encuentran en la mayoría de las células del organismo, como si de una hormona se tratase, en el mantenimiento de la salud ósea y extraósea.
Fuentes y metabolismo de la vitamina D
La vitamina D es una vitamina liposoluble proveniente en un 90% de la síntesis cutánea por la acción del sol y solo un 10% de la dieta, principalmente en el hígado y aceites de algunos pescados grasos (arenques, sardinas, salmón, bacalao…) la yema de huevo, mantequilla y la suplementación.
La exposición de la piel a los rayos ultravioletas conduce a la conversión de una previtamina mediante un proceso calorífico a colecalciferol vitamina D3, sin olvidar que debemos protegernos de los efectos dañinos del sol en la piel, bastándonos 8-10 minutos al día.
Una vez sintetizada o ingerida, la vitamina D necesita ser metabolizada por el hígado y por el riñón. Se utiliza el calcifediol para conocer el estatus corporal de la vitamina D ya que tiene una concentración más elevada y una vida media más larga. Además es el que mejor refleja el total de la vitamina D obtenido tanto de la ingesta como de la exposición solar. Se estima que los niveles séricos de calcifediol deben estar por encima de 30 ng/ml. Para asegurar una adecuada salud ósea como extraósea, considerando un déficit cuando está por debajo de 20 y déficit severo por debajo de 10.
Se recomienda una dosis de 800-1000 unidades diarias para la prevención de la deficiencia según edad y grupo de riesgo.
Beneficios óseos y extraóseos de la vitamina D
La acción de la vitamina D más conocida es la de mantener la integridad estructural del hueso. Un déficit de la misma se ha relacionado con el aumento de riesgo de la osteoporosis y mayor riesgo de fracturas. El raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos son las enfermedades más graves derivadas del déficit severo de la misma.
Los grupos de riesgo del déficit de esta vitamina son:
- Personas mayores de 70 años donde la síntesis de la vitamina D en la piel es menos eficaz.
- Niños y cualquier persona que tenga escasa exposición al sol.
- Uso de protectores solares que pueden llegar a reducir hasta un 100% la síntesis de la vitamina D.
- Pacientes con mala absorción intestinal: cirugía bariátrica, gastrectomizados, enfermedad celíaca, pueden tener un déficit por mala absorción.
El déficit de vitamina D y su relación con algunas enfermedades: efectos extraóseos
- Se ha relacionado el déficit de vitamina D con mayor debilidad muscular y un aumento del riesgo de caída que mejora con la suplementación con vitamina D en estas personas.
- Aumento de riesgo de algunos cánceres como el de colon y mama asociados al déficit de vitamina D.
- Relación entre niveles bajos de vitamina D y el desarrollo de hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular.
- Se ha relacionado el déficit de vitamina D con el desarrollo de enfermedades de etiología autoinmune en la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple o en la enfermedad inflamatoria intestinal así como un mayor riesgo de infecciones, ya que la vitamina D tiene un efecto en el sistema inmunológico que favorece el aumento de defensas frente a las infecciones.
Vitamina D y diabetes
Existe evidencia científica para relacionar la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2 con la vitamina D apoyada en datos epidemiológicos donde se relaciona una mayor prevalencia de ambos tipos de diabetes con la diferencia de vitamina D.
Sin embargo no parece probarse que un suplemento de la misma prevenga la aparición de la diabetes.
La recomendación general es evitar el déficit de vitamina D en personas con riesgo de desarrollar diabetes recomendándose los suplementos de esta vitamina siguiendo recomendaciones internacionales.
Diabetes tipo 1
El papel de la vitamina D en el desarrollo de la diabetes tipo 1 en los primeros meses de vida en niños se relaciona con el efecto del sistema inmunológico. Estudios epidemiológicos relacionan el déficit de vitamina D en los primeros meses de vida con el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 en años posteriores, sabiendo que si tratamos con vitamina D en los primeros meses de vida de stos niños, disminuiría el riesgo a que desarrollaran la enfermedad.
Diabetes tipo 2
La vitamina D está relacionada con distintos mecanismos involucrados en el desarrollo de la diabetes tipo 2:
- La actividad de las células Beta.
- La sensibilidad a la insulina.
El nivel de vitamina D es peor en personas con obesidad y diabetes.
También se ha relacionado el déficit de vitamina D con el aumento de riesgo de infecciones micro y macrovasculares en personas con diabetes tipo 2.
Todas estas afirmaciones ya planteadas desde los años 70 han dado lugar a la polémica, pues no se ha podido concluir que el tratamiento con vitamina D sea suficiente para disminuir el desarrollo de la enfermedad.
Se necesitan más estudios de intervención para confirmar estas afirmaciones.
Autor: Dr. José Manuel Bádenas
Endocrino
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)